El Tribunal Electoral dio un nuevo golpe al Estado de derecho al avalar que el partido Morena, utilice tiempos oficiales para difundir propaganda con la imagen de particulares sin su consentimiento, una decisión que trasciende los casos de Ricardo Salinas Pliego y Alejandro Moreno Cárdenas y que establece un precedente con implicaciones para cualquier ciudadano, empresario o voz crítica.