En la zona más al sur de Luisiana, donde la tierra en el mapa parece granos de arroz y quimbombó en un plato de gumbo, la masa de agua que la bordea siempre ha tenido un papel importante. Ha transportado a los antepasados de la zona, ha permitido que se desarrollen las industrias que se convirtieron en la columna vertebral de la región, ha sido el escenario de tormentas devastadoras y, últimamente, ha erosionado la costa a un ritmo agresivo.