undefined En las madrugadas del campo mexicano, cuando el sol apenas asoma detrás de los cerros, comienzan a moverse las manos que sostienen buena parte de la mesa nacional. El olor a tierra húmeda y a hojas recién cortadas acompaña a los agricultores que cuidan el maíz, el frijol, el chile y tantas otras cosechas que dan identidad al país. En las costas, el mar también despierta; las embarcaciones se internan para recolectar atún, mojarra y sardina.