Lo vemos a menudo con las botas de media caña, que han logrado colarse en el armario combinadas con vestidos o bermudas. Sin embargo, son las bailarinas las que han ganado por goleada las posiciones más altas del podio del calzado femenino gracias a su capacidad para marcar la diferencia. Son clásicas, pero no aburridas; delicadas, pero con un carácter arrollador; y, además, estilizan.