Pero la semana pasada, algo pasó. El precio de las entradas empezó a desplomarse, tanto en el sitio oficial de la FIFA como en las plataformas de reventa. Para quienes compraron en junio, mejor no ponerse a hacer cálculos. Más allá del pico de u$s 12.300 que tocó el “get-in ticket”, la entrada más barata para la final costaba u$s 9.387 el 4 de julio, hace apenas siete días. Hoy se ofrecen a u$s 6.865, un 44% más bajas respecto del precio máximo y un 27% menos que hace una semana.