Se trata de un edificio datado en los primeros momentos de la ocupación romana, en el siglo I antes de Cristo, del que se desconoce su uso aunque se descarta que éste fuera doméstico. Es decir, que fuera una vivienda. La construcción, de dos plantas, con algunos contrafuertes, una división interior con al menos tres estancias diferenciadas «y, seguramente, con una cubierta a dos aguas», se considera «singular» tanto por sus dimensiones como por su configuración.