«Cuando tenía nueve años me recuerdo corriendo por el patio del colegio, imaginando que era una superheroína con su capa. Quería proteger a personas en peligro, especialmente a niños. Ya entonces tenía la necesidad de cuidar, defender y ver quién podía necesitar mi ayuda». Más de tres décadas después, Alejandra Gere (A Coruña, 1983) ha conseguido cumplir su pequeño gran sueño y ha hecho del compromiso el motor de su existencia.