Conquistar la arcilla de París otorga estatus, pero no inmunidad táctica ante los ojos de los analistas más severos del circuito. Apenas unos días después de que Alexander Zverev rompiera su maleficio histórico al levantar su primer Grand Slam en Roland Garros, las miradas se trasladan al All England Club con una dosis alta de escepticismo sobre su rendimiento en césped.