[Estamos en WhatsApp. Empieza a seguirnos ahora] Eran las 9:00 a. m. de un viernes de marzo y Ernest Jones III tenía hambre. Desde una cama de hospital en un centro de investigación de los Institutos Nacionales de Salud (NIH, por su sigla en inglés) en Maryland, observó su bandeja de comida: Honey Nut Cheerios con leche entera enriquecida con fibra, un muffin de arándanos envuelto en plástico y margarina.