Históricamente, el cine de género funcionó como un espejo distorsionado de nuestros miedos más profundos. Pero hay un terreno donde ese reflejo logró volverse especialmente inquietante: la maternidad. Lejos de la imagen idealizada que la representa como un estado sagrado o naturalmente amoroso, algunas películas decidieron explorar su lado más oscuro. Porque ser madre no siempre es fácil, no siempre se elige, y no siempre se vive sin culpa, angustia o monstruos internos.