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Articles by Luis Bareiro
Halloween
Es tiempo de sustos. Quedaron al descubierto un par de casos de vampirismo de manual que no por ser previsibles asustan menos. Por el contrario, el hecho de que su revelación confirme las peores sospechas y que las huellas irrefutables de la sangría quedaran expuestas a la luz no hace sino incrementar la sensación de que nos están dejando sin sangre. Aprovechemos estos días de monstruos y brujas para diseccionarlos y ponerlos en el debido contexto.
El aprendiz de brujo
El bueno de Gabo diría que era inevitable que el olor de la carne a las brasas mezclado con los efluvios embriagadores de un buen escocés acabara mutando en ese tufo a castañas amargas que le recordaba a los amores contrariados, a las infidelidades de quincho, al destino inexorable de las lealtades republicanas. La incondicionalidad que había durado tres lustros se esfumó en unas horas como el alcanfor.
Sangre de lobo
La irrupción del tabacalero Horacio Cartes en la arena política fue de las peores cosas que le pasó a nuestra frágil institucionalidad. Las cantidades ingentes de dinero que genera su negocio le permitieron rescatar al Partido Colorado de la llanura antes de su depuración, y cooptar a las instituciones del Estado alquilando, comprando o extorsionando a sus integrantes. Desde la caída de Stroessner, ninguna persona acumuló tanto poder ni lo ejerció tan desembozadamente.
El banco de Santiago
La primera tentación de los dueños de un banco es prestarse a sí mismos, utilizar el dinero de sus ahorristas para financiar sus propios negocios, comprar empresas y subsidiarlas hasta que sean rentables. El peligro es que los bancos no son igual de rigurosos consigo mismos que con los demás. Un banco jamás le prestaría a un cliente más dinero del que este pueda efectivamente devolver, y menos si pretende invertirlo en alguna operación especulativa.
Esa primera vez
La primera vez que voté en mi vida fue en mayo de 1991, en las que también fueron las primeras elecciones municipales en la historia del país. Los jóvenes estábamos extasiados con las promesas que el reciente advenimiento de la democracia traía consigo, y los adultos mantenían sus dudas absolutamente razonables sobre cuánto de verdad había en esa supuesta apertura, luego de siete lustros de una férrea dictadura militar y colorada.
Precuela del thriller: Los amigos…
Son amigos. Estudiaron afuera. Se convirtieron en académicos, hicieron carrera en la burocracia pública o integran el pequeño, pero lucrativo mercado financiero local. El azar y el dedo autocrático de un caudillo concede a uno de ellos un poder político inesperado. Y un buen día se ven ante la oportunidad de algo que antes nunca se habían imaginado; hacerse ricos, inmensamente ricos.
El informe maldito
Es un thriller político que pone los pelos de punta. La trama gira en torno a un supuesto informe que revela cómo un banco vinculado con el presidente captó enormes cantidades de dinero público y luego las repasó a sus propias empresas mediante préstamos vinculados. Para hacerlo, las autoridades encargadas de fiscalizar el sistema financiero flexibilizaron normas o hicieron la vista gorda ante operaciones claramente sospechosas.
Sin médicos ni cura
Es difícil decirle a un médico que estudió doce o quince años de su vida que el Estado no puede pagarle más de G. 15 millones por 36 horas de trabajo cuando en la nómina pública aparece una egresada de secundaria con cargo de asistente y un salario mensual de G. 18 millones, puesto al que accedió sin concursar, por solicitud de un político correligionario de su padre, el vicepresidente de la República.
El pucho o la vida
Reducir el colapso del sistema de salud pública a la cuestión del salario de los médicos es hacer el juego a los sucesivos gobiernos que ni siquiera intentaron resolver los problemas de fondo. El ajuste salarial costaría USD 150 millones, una décima parte de lo que hoy ya debe el Ministerio de Salud a sus proveedores de medicamentos.
Un eufemismo del tamaño de Costa Rica
Paraguay está creciendo económicamente, solo tiene que resolver el problema de la debilidad institucional. Eso me dijo hace poco un diplomático extranjero con la intención de insuflar ánimos. Y la verdad, es que suena como si fuera poca cosa, un detalle menor, cierta flaqueza que seguramente tendrá algunas consecuencias, pero nada que impida que el gigante se vuelva a levantar o que se levante por primera vez si es que consideramos maliciosamente que, en realidad, nunca estuvo de pie.
El poder del voto
Sirve de algo votar? ¿Se puede cambiar algo con el voto? ¿Mejora nuestra calidad de vida? ¿Garantiza la democracia? Estas preguntas se formulan a menudo no con el fin de discutir las fallas que tiene el modelo de gobernanza de nuestras democracias imperfectas, sino con la clara intención de despojar por completo al voto del poder que el modelo republicano le confiere.
Mano dura
Hay un discurso que repiten machaconamente desde ciertos sectores y que, lastimosamente, ha terminado por convencer a mucha gente: Que los gobiernos regionales que tienen mejores resultados son los que aplican mano dura. Y lo peor es que convierten esa figura en sinónimo de autoritarismo, en concentración de poder y en el ejercicio de ese poder sin contrapesos. Los datos reales; sin embargo, revelan todo lo contrario.
El buen corrupto y la estupidez humana
Estoy seguro de que el político corrupto no se percibe como un delincuente ni siquiera como una mala persona. Lo más probable es que justifique sus trapisondas alegando que el sistema funciona de esa manera, y que para permanecer en el poder y lograr los cambios que beneficien a la mayoría, no le queda otra alternativa que recaudar su parte. Ellos ven el latrocinio público como un mal menor, el costo necesario para mantener la “estabilidad política”.
Masoquista
En la mayoría de los países latinoamericanos, las últimas elecciones presidenciales han revelado una notable polarización entre los partidos de izquierda y de derecha. El mismo fenómeno se presenta en buena parte del planeta, salvo en aquellas naciones donde prácticamente no hay alternativas a uno u otro extremo del espectro político, como en Estados Unidos, China o Paraguay.
Se acabó el recreo
Hoy se acaba el Mundial. Fue un lindo recreo, pero desde mañana los problemas cotidianos perderán ese amortiguador futbolero y pegarán con la misma virulencia de siempre.
¿Generación de cristal?
La dictadura cayó en febrero del 1989 y yo terminé la secundaria ese mismo año. Ya sabía que quería ser periodista y las perspectivas para ejercer la profesión no podían ser mejores. Se habían restituido las libertades públicas y se reabrieron o crearon nuevos medios y antes de terminar el primer curso de la carrera ya estaba trabajando en un diario. La Guerra Fría acabó con la implosión de la Unión Soviética y el mundo se encaminaba firmemente hacia una era dorada de democracia y libre comercio.
Los números de Peña
Los números que dio a conocer el presidente Santiago Peña en su rendición de cuentas ante el Congreso son reales. Los datos sobre el crecimiento económico, la inversión privada y la reducción de la pobreza responden a fórmulas de medición estandarizadas y técnicas, y son cifras que podrían resultar más que suficientes para aplaudirlas 15 o 20 años atrás, cuando nuestros problemas más graves y urgentes eran la recesión, el descalabro fiscal y la miseria generalizada.
La teoría del hincha
Una teoría de los biólogos evolucionistas explica el fenómeno del hincha como una exitosa mutación genética que provoca la tendencia del humano a identificarse con la tribu, a construir elementos de identidad que le permitan sentirse parte de un grupo y que este lo acepte como miembro.
La chacra de los amigos
El criminólogo Juan Martens explica que en la Policía, la tropa se mantiene controlada siempre que se respete el kokue (la chacra), nombre folclórico con el que se conoce al cobro de sobornos que se distribuye proporcionalmente, respetando las jerarquías, pero sin dejar a nadie fuera del reparto, a nadie que se haya sumado voluntariamente al modelo, por supuesto.
Un tiro en el pie
Santiago Peña acaba de incurrir en la peor reculada de su administración, poniendo bajo riesgo todo lo que ha buscado construir en su rol de canciller de facto viajando por el mundo como preventista; que el Paraguay aparezca en el radar de los grandes capitales internacionales como un lugar seguro y predecible donde invertir.
El narco propio y el chorro ajeno
Me emociona la candidez de los republicanos que hoy descubren que aquellos que compartían su causa no eran quienes pretendían ser. Su estupor ante la condena del senador Erico Galeano que –ahora se enteran– operaba con el arquitecto de la hidrovía de la coca; su indignación al revelarse que Hernán Rivas, a quien encumbraron como presidente del tribunal de jueces, ostentaba un título falso. “Nos engañaron”, se lamentan.
Pena de muerte y ya
A todos nos gusta creer que para cualquier problema hay una solución sencilla y de aplicación rápida y que si hay problemas irresueltos es simplemente porque no hubo alguien con la decisión y voluntad necesarias para resolverlos. Por eso prende tan fácilmente cierto discurso populista que propone medidas drásticas y de ejecución ejecutiva como la pena de muerte o la promulgación de leyes que alteren mágicamente la realidad.
Va con onda ¿Qué hacés?
Una pregunta sencilla formulada con fingida candidez ha provocado más pavor en las oficinas públicas que cualquier auditoría. La colega Kiara Coronel cometió el sacrilegio de irrumpir en las sacrosantas dependencias del Estado y preguntar a los funcionarios algo tan simple como, ¿qué hacés? Atragantamientos, sofocones y bronca. Las reacciones y respuestas nos dijeron (y confirmaron) más de cómo funciona (o no funciona) la burocracia estatal que cualquier tratado sobre gestión pública.
El carnaval que pagamos todos
Siempre que se habla de renegociar los acuerdos que dieron vida jurídica a las binacionales Itaipú y Yacyretá, los gobiernos de turno evitan mencionar dos cuestiones claves para desmontar ese monumento a la corrupción en el que se convirtieron: Los salarios y la inclusión de sus gastos en el presupuesto público.
Árbitro vendido
El domingo pasado entrevisté en televisión al ex presidente Nicanor Duarte Frutos. Fue un ejercicio estimulante, él es uno de los pocos integrantes de la jauría republicana con quien se puede debatir cuestiones de fondo, aunque nunca nos pongamos de acuerdo sobre el tema. Nicanor arrastra todos los vicios, pero también las virtudes del animal político. Es capaz de leer lo que piensan y sienten sus compatriotas, y supo enriquecer ese instinto con el estudio y la lectura.
Un buen “abogado”
¿Por qué se empecina el cartismo en proteger al “abogado” Hernán David Rivas? ¿Cuál es el secreto de este hombre monosilábico que obliga al propio presidente Santiago Peña a organizar una cena en su residencia con algunos de los máximos exponentes del movimiento, solo para anunciar que pretenden echar en gorra la Constitución –una vez más– otorgándole un permiso como legislador por tiempo indefinido?
Las vacas de Hernán
No es capaz de recordar a un compañero de clases ni a un profesor, no puede decir qué materias le gustaron ni cuáles le resultaron más complicadas. No puede describir el aula donde recibió las clases ni el pupitre donde se sentó o el color de las paredes o el sabor del café de la cantina. Después de un lustro cursando la carrera no tiene siquiera una anécdota para contar. Un caso notable de amnesia feroz. Lo peor es que tampoco hay profesores ni alumnos ni empleados de la cantina que lo recuerden.
Maltratadores seriales
Cualquier empleado privado sabe que si maltrata a los clientes de su empresa lo van a despedir; con más razón si pertenece a alguna dependencia sensible como el departamento de quejas y reclamos. Cualquiera que ofrezca sus productos o servicios, desde la diseñadora de modas hasta la vendedora de yuyos entiende que la satisfacción de su clientela es lo único que garantiza su permanencia en el mercado. Es sentido común, cuidar a quien en definitiva genera tus ingresos.
Otra de vampiros
Fue un cambio violento. Pasamos de la retórica machacona y triunfalista del presidente Santiago Peña sobre el gigante que se vuelve a levantar al anuncio del ministro Carlos Fernández de que entramos a una economía de guerra. Nos dijeron que estábamos en una comedia romántica donde éramos la bella protagonista, envidiada y deseada por todos y ahora resulta que es un filme de terror en el que con suerte llegamos con vida a los créditos finales ¿Qué pasó? ¿Nos engañaron todo este tiempo?
La revolución de Peña
Mi médico de cabecera, Carmelo González, es sin duda uno de los galenos más prestigiosos en la historia de la medicina paraguaya. Es de la vieja escuela, de los que antes de revisar cualquier análisis clínico se toma el tiempo necesario para escuchar al paciente. Pregunta todo. Usa las manos, palpa, siente el pulso, escucha los pulmones, inspecciona bultos, mide reacciones. Te habla mirándote a la cara, como se le habla a una persona, no a un monitor.
Un pillaje simulado
Doña Lucía cumplió 75 años. Trabaja desde los 13, en el mismo lugar, un rinconcito del mercado donde vende yuyos. Heredó el espacio y el oficio de la madre. Su actividad comienza mucho antes de que salga el sol, preparando el mate para su vecino, Augusto, chofer de plataforma que le hace el favor de acercarla todos los días desde su barrio en Luque hasta la zona del mercado. Él apenas tiene 45, pero la diabetes lo avejenta.
Paraguay en el nuevo mundo
El viejo orden mundial colapsó. Como tan crudamente explicó el primer ministro canadiense, Mark Carney, en la cumbre de los ricos y poderosos en Suiza, esa mentira funcional según la cual todos los países del mundo actuaban de acuerdo con ciertas reglas de juego se derrumbó.
Un asalto al futuro
Me sorprende el nivel de cinismo de quienes pretenden atribuir el apoyo a una urgente reforma de la Caja Fiscal a una supuesta falta de empatía con los trabajadores, una presunta deshumanización que solo se fija en números fríos y cuestiones financieras. Es justamente lo contrario.
El precio que debe pagar Peña
La administración de Santiago Peña se enfrenta hoy a su mayor desafío; tiene que aumentar la edad a la que se jubilan maestros, militares y policías, o se verá obligada a subir impuestos para cubrir el agujero financiero de la caja de los funcionarios que solo en 2025 se comió más de 380 millones de dólares de los contribuyentes.
Estricta justicia
El ministro de Economía, Carlos Fernández, cumplió con su palabra y presentó el proyecto de reforma de la Caja Fiscal un día antes de que terminara el año. El documento pretende reducir los privilegios jubilatorios de los que hoy gozan maestros, policías y militares, cuyo costo anual supone para el Estado un monstruoso agujero financiero que supera ya los 300 millones de dólares.
El presidente del pódcast
El presidente Santiago Peña decidió dar un golpe geopolítico –según sus propias palabras– gastando en el año más de 150 millones de dólares que no estaban en el presupuesto para comprar radares estadounidenses y aviones brasileños, aunque para ello tuviera que postergar hasta el 2026 el pago de las deudas con las contratistas del Estado.
La plata es importante, pero no basta…
Que dos de las tres calificadoras de riesgo más influyentes del planeta nos hayan metido en la selecta lista de los países recomendados para hacer inversiones es sin ninguna duda una de las noticias más importantes para nuestra economía de los últimos tres lustros.
Cumbres borrascosas
¿Qué pensaría usted si antes de disputar un partido se enterara de que los árbitros se reunieron en secreto con el presidente del club con el que tiene que medirse en la cancha? ¿Cuánta confianza podría quedarle en la imparcialidad de esos jueces si casualmente dejaron fuera de la reunión a los pocos árbitros que no son hinchas del club cuyo presidente participó de la tertulia?
Quince corazones para Peña
En democracia no basta con tener mayorías en el Congreso para hacer cambios de fondo. Un presidente necesita de ese capital político que solo se consigue manteniendo niveles aceptables de aprobación por parte de sus gobernados. Esa aceptación depende en gran medida de los resultados de su gestión, pero también de su capacidad para lograr una comunicación afectiva y efectiva con la gente. Sus mandantes (los electores) deben sentir que sus problemas le importan al mandatario.
El acróbata de los feriados
Santiago Peña enfrenta el mismo problema que la mayoría de la gente para quien debe gobernar; la plata no le alcanza, no para cumplir con sus promesas como presidente, cuando menos.
Un gerente con oficio
Votamos un presidente de la República, pero lo que conseguimos fue apenas un gerente con oficio, y solo podemos esperar de él lo que ese tipo de gerencia te puede dar. No es malo, pero tampoco una maravilla. Es ortodoxo; hará lo que dicta la norma y aplicará las fórmulas tradicionales dentro del margen de lo que el accionista principal de la empresa y sus socios le permitan hacerlo. No pretende corregir las malas prácticas ni sacar a los pillos de la compañía.
Hipotecando el futuro
Llevamos veinticinco años hablando de las oportunidades fantásticas que supone para el país contar con lo que los expertos llaman el bono demográfico, un periodo irrepetible en la historia de toda sociedad en la que el número de personas en edad de ser económicamente productivas supera ampliamente a las que no. Hay más gente produciendo riqueza que aquellos en los que hoy hay que invertir (los niños) o cuidar (los ancianos).
El canciller
Ni Benjamín Aceval que logró el fallo arbitral favorable al Paraguay tras la catástrofe de la Guerra Grande, ni Luis Alberto Riart que negoció la paz con Bolivia en los años 30 tuvieron una política exterior tan exitosa como la que ejecutó magistralmente el canciller paraguayo de facto Santiago Peña, presidente en sus tiempos libres.
Infidelidad presidencial
Si su rubia esposa sube al auto y encuentra un largo pelo de color negro, un pintalabios usado y descubre que alguien ha bajado el espejo del lado del acompañante… y le clava esa mirada de interrogatorio de la Gestapo jamás se le ocurriría a usted ensayar una respuesta filosófica sobre las miserias del alma humana o una jurídica sobre la imposibilidad de que cualquiera de esas singulares circunstancias esté tipificada como delito. Menos aún, alegaría una persecución marital.
No somos Nepal…, ¿verdad?
El 22 de julio pasado, el joven Iván Ramiro Giménez Cabrera perforó una hoja de papel, accionó el complejo mecanismo que libera las anillas de un bibliorato, se cuidó de pasar delicadamente las anillas a través de los orificios de la hoja, accionó el mecanismo nuevamente y se aseguró de que quedara sólidamente sellado; tapó el bibliorato y se lo entregó a su hermana, Iris Rebeca, quien, con una destreza notable, lo colocó en un estante junto a otros biblioratos.
La gran estafa
Rudolf, un joven inglés pelirrojo, de nariz prominente y muy poco proclive al trabajo, viajó a Ruritania (país imaginario) para participar de la coronación de un primo lejano. De paseo por los bosques del reino, se topó con una réplica suya, el futuro monarca con quien tenía un parecido físico extraordinario. Ese hecho cambiará su vida para siempre. En la víspera de su coronación, el rey fue drogado por su propio hermano, quien pretendía arrebatarle el trono.
Nuestro dinero en sus bolsillos
El abogado se encuentra de rodillas frente a una tumba abierta. Los hombres enmascarados le apuntan con un arma. Él sabe lo que ellos están haciendo y ese conocimiento es su condena. Desesperado intenta darle un giro brutal a la historia. Coloquen un billete en mi bolsillo –les dice– el que tengan, y pasarán a ser mis clientes. Y yo seré su representante, sus prioridades serán las mías. Un pacto inquebrantable.
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