Anoche no pude dormir. Y me puse a escribir estas líneas. Ella tiene 30 años. Lleva 8 en nuestro equipo. Una de esas personas que, cuando entra por la puerta, el espacio cambia. Ella es así. Los clientes la conocen por su nombre, preguntan por ella cuando no está. Hay compañeros que han aprendido el oficio mirándola trabajar. Ocho años de presencia, de entrega, de ese tipo de profesionalidad silenciosa que no aparece en ningún KPI, pero que sostiene la cultura de un lugar desde dentro.