El recuerdo más lejano que tengo de un Mundial de fútbol es el de Argentina 78, que vimos en casa en un radio-televisor de marca Crown, cuya pantalla 4:3 no medía más de doce centímetros por diez debido, seguramente, a algún daño en el aparato familiar. Mi hermano, que siempre va dos pasos adelante, no sé de dónde sacó unos estampados a los que había que hacerles todo un proceso para pegarlos en camisetas con la imagen de Gauchito, la mascota de ese épico campeonato.