En mayo de 1982 el Barça consigue su segunda Recopa de Europa frente al Standard de Lieja en el Camp Nou. El tramo final del partido fue de tal manera que el árbitro, desesperado, pitó el final antes del tiempo reglamentario. A pesar del foso construido, el público saltó al terreno de juego y costó mucho poder entregar el trofeo al Barça, tanto que casi no se lo entregan. Hoy en día hubiese significado un cierre de estadio por muchos partidos y una considerable multa.