Lo habrán notado, seguro que sí. Poco a poco ha ido ganando terreno, adueñándose de nuestras neveras y estantes, integrándose poco a poco, sutil y calladamente en nuestra rutina y casi, de manera inadvertida, logra cambiar nuestra vida. Sin duda, un invento infernal que convierte lo sencillo en ridículo, incluso estúpido.