Presentó su baja voluntaria por la mañana, firmó el documento unas horas después y, antes de que terminara el día, comunicó a la empresa que había cambiado de opinión, es decir se echó para atrás en su decisión de dimitir y así se lo comunicó a la empresa. Sin embargo, a pesar de ello, el trabajador tras disfrutar de las vacaciones no acudió a su puesto de trabajo.