Nunca pensé que conseguiría un Pulitzer. No es falsa modestia. Yo no soñaba de pequeña con ser periodista: yo quería ser actriz. Así que, más de una vez, viendo los Goya en Televisión Española, fantaseé con cómo sería mi discurso si me dieran uno. Viendo la gala de los Óscar, me entretenía con la idea de estar algún día en Los Ángeles y llevar uno de esos vestidos espectaculares en la alfombra roja. En cambio, gané el premio que no estaba en mis planes.