La dinastía de estrellas del ciclismo actual, que gobiernan Pogacar, Evenepoel, Van der Poel, Van Aert y compañía, no acostumbra a fallar. Son rigurosos y cumplen con el guion previsto. A esa estirpe también pertenece Jonas Vingegaard, y lo demostró en la 7ª etapa del Giro de Italia. El danés impuso su ley en la llegada de la montaña al conquistar la cima de un Blockhaus donde asestó el primer golpe de autoridad al resto de favoritos.