Viajar está asociado con desconexión, descanso y disfrute; pero, ¿y si las cosas ya no fueran así? ¿Y si todo estuviera cambiando? Los itinerarios saturados, el exceso de planificación, la ansiedad y la necesidad de aprovechar cada minuto en ese destino, la sobreexposición digital y, por ende, la urgencia de documentar cada momento de viaje, ha hecho que los turistas regresen más cansados de sus vacaciones que antes de iniciarlas.