Considerando el frío que, a veces, irremediablemente, se cuela aunque te arremolines debajo de muchas mantas en los días que, como hoy, aparece otro nombre, uno más, de otra mujer que ya no. Que ya nunca. De pie. Nunca. Despierta. Ya nunca. Otra mujer que no se murió. Otra mujer. No se murió. La mataron. Asesinada.