Maria Reyes
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Articles by Maria Reyes
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It is a profound honor to seek a third term on the Tualatin City Council. For the past eight years, I have had the privilege of serving the community I love, listening to our residents, building strong partnerships, and working together to make Tualatin an even better place to live, work, and raise a family.
La vida y ya Esa sensación de irrealidad
“Si no hubiéramos sospechado que, pese a todo, lo que nos estaba pasando era imposible, los suicidios habrían dejado desiertas las dos partes del locutorio”. Esa frase la escribió Almudena Grandes en el libro “Las tres bodas de Manolita”. Hace referencia a las visitas que, recién comenzada la dictadura, hacían las parejas, las hermanas, las hijas, las madres, a los hombres que habían sido encarcelados por su empeño en no dejar hueco al fascismo.
La vida y ya Una historia repetida
Olvera está rodeada de colinas llenas de olivos plantados, uno detrás de otro, en líneas paralelas perfectas sobre una tierra que, según la inclinación del sol, tiene distintos tonos de ocre. Cada tanto, según lo indique el terreno, las copas verdes que forman las rectas cambian de orientación formando parches que tapizan todo el paisaje como si fuera un collage. Algunos de esos olivos son los mismos que estaban en el 36, testigos involuntarios de todo lo que ocurrió.
IA: opciones en el campo de la protección ambiental y las ciencias químicas
Las opiniones expresadas en este artículo son únicamente del autor y no reflejan las opiniones y creencias de El Nuevo Día o sus afiliados. La IA se integra en el trabajo diario como apoyo a la productividad, reduciendo tareas administrativas y liberando tiempo para actividades de mayor valor. Los programas basados en inteligencia artificial (IA) se han convertido en herramientas aplicables a múltiples aspectos de nuestra vida diaria.
Detalles
Me paré a pensar en los detalles. En saber mirar los detalles. Las cosas pequeñas. Lo que es casi imperceptible para la mayoría. Los detalles. Me refiero a cosas como que Max coloque perfectamente alineados los bolsos que vende en la calle sobre la tela blanca que pone en el suelo. Filas perfectas sobre la tela que tiene cuerdas que la cruzan de esquina a esquina para, cuando viene la policía, poder salir corriendo optimizando la recogida en el menor tiempo posible.
Minuto de silencio
El encuentro comienza con un minuto de silencio. Es un silencio imponente. Amargo. Difícil. Ese silencio, un silencio de los que te repliega hacia adentro es, en realidad, un homenaje. Said murió el día anterior tratando de cruzar la parte del océano que se llama Canal de la Mancha. Desde Francia hacia Reino Unido. Said se cayó del camión en el que consiguió subirse. Pero su muerte no fue su responsabilidad. A Said lo mataron quienes deciden la política de fronteras.
La camiseta de fútbol
Cuando llegan las vacaciones siempre se pone a ordenar cosas en la casa. Muchas veces ordena lo que ya está en su sitio, pero hay algo en eso de recolocar que le ayuda a ordenarse a ella también. A veces, en ese afán por organizar, por sacar y volver a meter en los armarios las mismas cosas casi en el lugar exacto en el que estaban después de cerciorarse de que, efectivamente, ese es el sitio perfecto para almacenarlas, abre algunas de las cajas que están al fondo del altillo.
¿Cómo se acaba una guerra?
En el taller había niñas y niños entre seis y once años. Tenían que elegir, entre un montón de preguntas que habían hecho otras personas de su edad sobre la guerra, aquellas que querían responder. ¿Para qué sirve una guerra? ¿Después de que se acabe la guerra cuánto se tarda en volver a construir todo lo que está roto? ¿Se puede perdonar a los que han bombardeado tu casa? ¿Es inevitable que haya guerras? ¿Los soldados quieren ir a la guerra o van porque les mandan?
La tragedia pudo evitarse: familiar de hombre que murió tras caída de un árbol en vía de Piedecuesta
La familia de Jaime Hernández Carreño, una de las dos víctimas del accidente ocurrido el 17 de noviembre en la vía La Españolita, en Piedecuesta, denunció que la caída del árbol que provocó el siniestro no fue un hecho inesperado, sino el resultado de un riesgo que llevaba tiempo sin ser atendido.
Gobernación de Santander alerta por más de $700 mil millones en mora del impuesto vehicular
Bucaramanga La Gobernación de Santander advirtió que la deuda acumulada por el impuesto vehicular continúa afectando las finanzas del departamento. Actualmente, la cartera supera los $700 mil millones, recursos clave para inversión en seguridad, salud, educación, infraestructura y programas sociales.
Olivos
El texto que acompañaba a las dos fotos era corto. “1.079 kg a moler”. En la primera se veía un recipiente lleno de aceitunas. En la segunda, el aceite cayendo a una botella. Aunque la expresión esté ya muy manida, hay mensajes que te llegan justo cuando los necesitas, como la lluvia. Y yo estaba necesitando que alguien me recordase la importancia de trabajar con las manos y cómo huele la tierra cuando se la remueve.
- El Salto - Edición General
En el libro 'Sobre sus corazones, caminaron' hay muchos poemas y fotos. En uno de ellos, Jehad Jarbou escribe: O tal vez regresen a casa con la olla vacía, porque cuando llega tu turno, la comida se ha acabado. Llevas tu tristeza y tu hambre en esa olla. Se refiere a niños y niñas que hacen fila, una fila muy larga, para conseguir comida en campos de desplazados en Gaza. Habla también de los alimentos, escasos, poco variados, que se pueden encontrar, si hay suerte, dentro de esas ollas.
- El Salto - Edición General
En la novela Mujer al borde del tiempo, Marge Piercy imagina un futuro marcado por una utopía feminista que, en muchos aspectos, tiene en cuenta los límites planetarios. Lo que plantea no es una utopía irrealizable.
- El Salto - Edición General
Funciona. No siempre, pero muchas veces sí. Los avisos, las amenazas, las amonestaciones. La represión. Funciona. Aunque en realidad sepamos que no, que hablar del genocidio en Gaza en las aulas no es adoctrinar. Aunque estemos seguras de que no lo es. Muchas veces funciona. Dicen desde algunos gobiernos y algunos inspectores educativos lo repiten y algunos directores siguen la cadena reiterando las mismas frases. No puedes poner carteles que condenen el genocidio en Gaza en el instituto.
- El Salto - Edición General
El día en el que la Vuelta ciclista iba a pasar por Madrid, el asfalto de las calles se llenó de vallas que seguían el rastro de lo que había ocurrido en otros lugares. Vallas azules y grises, con sus barrotes perfectamente paralelos rompiendo la simetría una vez que perdían su verticalidad. Algunas con carteles publicitarios adheridos. Otras no. Muchas personas empujaron esas vallas que trataban de recluirlas al otro lado, del lado de quienes obedecen.
La vida y ya | Pruebas de ADN - El Salto - Edición General
Se han reunido en un centro social y, como la sala se llenó de gente, varias personas se sentaron en el suelo. Hablan distintas mujeres que trabajan con menores que viajan sin un referente adulto. No usan el término “mena”. Las siglas a menudo esconden las palabras. Cuentan que trabajan con chicos que no tienen papeles que digan cuál es su edad y que, por eso, les hacen pruebas para determinar cuántos años tienen.
La vida y ya | Las niñas tienen la respuesta - El Salto - Edición General
Hace poco recordaba con unas amigas un vídeo en el que José Luis Martínez-Almeida, actual alcalde de Madrid, hacía una visita a un colegio donde una niña de primaria le preguntaba: “Si solo pudieras donar dinero a un sitio ¿a dónde lo donarías, a la catedral de Notre Dame o a replantar el Amazonas?” Era después de que ambos lugares hubieran sido arrasados por las llamas.
La vida y ya | Vidas en común - El Salto - Edición General
Hay personas que cuando las ves en un lugar te parece que pertenece a ese sitio. Que todos sus movimientos encajan, como si fuera la escena de una película en la que la directora ha marcado los pasos a seguir a una actriz que interpreta su papel a la perfección. La chica que llega subida a su bicicleta sin duda pertenece a ese sitio. Es una bici antigua, de paseo, de las que tiºenen la barra baja y un manillar que parece un poco de otra época. Marrón. Un marrón gastado, pero sin restos de óxido.
La vida y ya | La manera natural - El Salto - Edición General
We can't find the internet Attempting to reconnect Something went wrong! Hang in there while we get back on track Si te alejas un poco y miras a todo ese grupo desde fuera, podrías llegar a pensar que esa forma de construir vidas en común es un modo de resistir. Ya es de noche. Las mesas largas que, en otros momentos, sirven para comer se llenan de activistas que preparan el material para la acción del día siguiente. La luz es tenue. Escriben lemas, perfilan el manifiesto, hacen pancartas.
La vida y ya | Perturbaciones intermedias - El Salto - Edición General
No sé cuándo escuché por primera vez esta hipótesis, supongo que en la universidad. Lo que sí recuerdo es que me llamó la atención porque desordenaba las ideas que tenía hasta ese momento sobre qué aspectos favorecen la biodiversidad. Se llama la “Hipótesis de la perturbación intermedia” y, a grandes rasgos, dice que cuando hay una frecuencia de perturbaciones en los ecosistemas que se encuentra en un intervalo entre los extremos (es decir, ni demasiadas ni apenas ninguna), hay mayor diversidad.
La vida y ya | Un rato de cada lunes - El Salto - Edición General
Estamos terminando el curso. Desde septiembre, una vez a la semana, han ido a ver cómo cambiaba el lugar que eligieron en un entorno natural cercano al centro educativo. Cada cual eligió el trozo de naturaleza que quiso. Han hecho una foto cada lunes desde el mismo sitio y han ido haciendo anotaciones en su diario de campo.
La vida y ya | Un ciervo de carboncillo - El Salto - Edición General
Hay personas que desde que son muy pequeñas, desde que son niñas o niños que llevan poco tiempo de escolaridad, ya tienen el convencimiento de que no se les da bien aprender. Es estremecedor. Deshacer esa convicción requiere, a menudo, muchos más años que crearla. La historia que me contó Edu, un amigo al que veo muy poco pero con el que nos escribimos con cierta frecuencia, tiene que ver con esto. Cuando tenía ocho o nueve años hicieron un concurso de dibujos en su colegio.
La vida y ya | Ganas de saber más - El Salto - Edición General
La foto apareció en un palomar. Al limpiarlo. Es como llaman a la parte de arriba de las casas en esa zona de Burgos. En Bañuelos de Bureba. Fue esa foto en la que aparecen ocho niñas y nueve niños la que desenterró las ganas de conocer la historia del único adulto que sale. El maestro Antoni Benaiges. Cuesta saber en qué época del año fue tomada.
La vida y ya | Algo más que leer - El Salto - Edición General
Salto a contenido Salto a navegación Contenidos portada Accesibilidad image/svg+xml We can't find the internet Attempting to reconnect Something went wrong! Hang in there while we get back on track “Cuéntale hasta cuándo estuviste trabajando”, le dicen a otra. “Yo trabajé hasta los setenta y pico”, comenta sin orgullo pero sin resignación. Es un taller de lectura. Las que asisten son todas mujeres. Diríamos que son mujeres mayores, aunque no sé si ellas se definirían así.
La vida y ya | Unas horas sin luz - El Salto - Edición General
We can't find the internet Attempting to reconnect Something went wrong! Hang in there while we get back on track Edu, un amigo que es conserje en un colegio público, me escribe para contarme que quienes más se angustiaron fueron las familias más vulnerables. Muchos chicos y chicas se asustaron bastante. Decían que iba a haber una guerra. Que era Putin quien había cortado el suministro eléctrico. Que iba a empezar a haber saqueos en las tiendas.
La vida y ya | Espacios de encuentro - El Salto - Edición General
Me dijo: “A mí se me nota la clase social. Se me nota. Aunque me vista como se visten ellas. Aunque hable usando las palabras que aprendí en la universidad. Se me nota”. Y me acordé de la conversación que tuve hace un tiempo con una alumna. Una que con esfuerzo, con mucho esfuerzo, llegó a ir a la universidad y estudió periodismo. Luego encontró trabajo en un hotel. Al principio, cuando le preguntaban ¿a qué te dedicas?, ella decía: trabajo haciendo de todo en un hotel, pero soy periodista.
La vida y ya | Días de vacaciones - El Salto - Edición General
Al mirar por la ventana, los campos parecen un dibujo hecho por una niña que ha elegido, dedicando el tiempo necesario para tomar una decisión importante, los colores que definen ese mundo lleno de verde visto desde sus ojos. No deja de ser sorprendente la capacidad que tiene la lluvia de generar vida. Estoy llegando al lugar donde pasaré las vacaciones. Cuando era pequeña, en las épocas en las que no había colegio, mi madre a veces nos animaba a hacer un dibujo mientras veíamos la puesta de sol.
La vida y ya | Cinco chimpancés - El Salto - Edición General
Habían venido a dar una charla a la clase de 3°ESO y escuchaban con la máxima atención posible teniendo en cuenta que era viernes y que ya habían tenido cinco clases antes. Ya sabían algunas cosas sobre Jane Goodall, sobre los chimpancés y sobre lo que hacemos los humanos para hacer difícil su existencia. A varios, se notaba en su postura corporal, con los brazos sujetando la cabeza que parecía incapaz de sostenerse sola, les parecía poco interesante.
La vida y ya | Para vivir bien - El Salto - Edición General
Encontré una hoja con anotaciones. No tiene fecha, pero debe de ser de hace tiempo porque la tinta del boli es azul. Hace años que escribo con boli negro. Entre muchas otras frases había escrito: “Si te ponen una canasta, juegas al baloncesto; y con una portería juegas al fútbol, pero ¿y si en el patio lo que hay es un árbol?”. Creo que era una formación sobre cómo transformar los patios de los colegios e institutos.
La vida y ya | Te ha tenido que pasar - El Salto - Edición General
Recuerdo perfectamente la conversación, aunque sucedió hace años. Estaba tomando un té con una amiga en una terraza en la calle, con ese sol que calienta lo justo para agradecer que esté. Ella me contaba eso que había vivido mil veces estando en espacios en los que había solo mujeres. La confianza, el sentirte segura, la escucha, el saber que nadie te va a incomodar tocando o diciendo algo hacia tu cuerpo.
La vida y ya | Reparadoras de grietas - El Salto - Edición General
Se agachó a atarse el cordón de la zapatilla izquierda justo en el momento en que sonó la explosión. Decidió quedarse ahí, a ras del suelo, recordándose a sí misma que la paz sobre una tierra destruida siempre es frágil. Con el cuerpo todavía agarrado al miedo y la cara sobre el polvo de muchos días sin lluvia, piensa quién recogerá todo eso después, cuando cesen los golpes de las bombas sobre las huertas y las casas y los cuerpos. Cuando cesen los gritos.
La vida y ya | Habla más alto - El Salto - Edición General
Mariana manda un mensaje emocionada, se nota en cada una de las palabras que escribe, no es para menos. Las Abuelas de Plaza de Mayo junto con la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (Conadi) han encontrado a la nieta 139, hija de Noemí Macedo y Daniel Alfredo Inama, secuestrados en noviembre de 1977 en Buenos Aires y desaparecidos desde entonces. La emoción no es solo por la noticia, es porque esta nieta que restituyó su identidad es la hermana de un amigo suyo de la infancia.
La vida y ya | Boletos de la suerte - El Salto - Edición General
We can't find the internet Attempting to reconnect Something went wrong! Hang in there while we get back on track Le gustaba escuchar a los chicos del barrio cuando comían unos caramelos de azúcar que vendían en el mismo quiosco en el que ella compraba el boleto para el sorteo. La rutina, como todas las rutinas, se repetía metódicamente. El viernes por la tarde iba al quiosco donde vendían los boletos para el sorteo y compraba un número. Siempre el mismo. Cada viernes.
La vida y ya | Grullas de papel - El Salto - Edición General
Una chica de 16 años pregunta ¿no te hace sufrir revivir lo que te pasó contando tantas veces tu historia? Justo antes le ha agradecido su testimonio. Se dirige a Shigemitsu Tanaka, sobreviviente de la bomba atómica que Estados Unidos tiró en Nagasaki el 6 de agosto de 1945. Tenía 4 años. Es un hibakusha, término que usan en Japón para hablar de las personas que sobrevivieron a las bombas. Pertenece a Nihon Hidankyo, una organización que recibió el Premio Nobel de la Paz en 2024.
La vida y ya | Mientras tanto - El Salto - Edición General
A veces pienso que me gustaría dormir. Simplemente dormir. Aunque en realidad no es dormir lo que querría, sino tener esa sensación de que la mente se mece sola. Sin tener que empujarla, ni frenarla, ni calmarla. No es dormir exactamente. No es eso. Querría algo diferente. Dejar que se desparrame el deseo de vivir en un lugar donde haya más árboles que personas. Cruzarme con gente que entienda que nuestra vida depende de la fotosíntesis.
La vida y ya | Ella hace su parte - El Salto - Edición General
Salto a contenido Salto a navegación Contenidos portada Accesibilidad image/svg+xml We can't find the internet Attempting to reconnect Something went wrong! Hang in there while we get back on track Alguien había cerrado metódicamente las ventanas cada día desde que lo comenté. Sin pedir reconocimiento. Sin hacer visible que lo estaba haciendo.
La vida y ya | Sobre la cabeza - El Salto - Edición General
Los alrededores del pueblo se llenan de niebla por la mañana. La hierba se cubre de un rocío que te moja los pies y el sol va ocupando su espacio sin prisa. Me gusta mucho caminar temprano por esos campos donde todo parece desperezarse poco a poco. Esa mañana pasamos por donde, hace años, las mujeres se juntaban para recoger agua de la fuente. Mi padre me contó que, cuando era niño, se quedaba fascinado con la manera de caminar de aquellas mujeres.
La vida y ya | Escapar de la prisa - El Salto - Edición General
We can't find the internet Attempting to reconnect Something went wrong! Hang in there while we get back on track Hablan justo de eso. De la importancia de tener tiempo para no correr. De cómo aprender a no vivir corriendo. Dos mujeres están sentadas alrededor de un brasero. Una cose un botón azul. Primero buscaron, entre todos los hilos azules que había en la caja de la costura, el más parecido al tono del botón.
La vida y ya | Disfrazar la pobreza - El Salto - Edición General
We can't find the internet Attempting to reconnect Something went wrong! Hang in there while we get back on track Como si fuese fácil decir “mírame, llevo ropa barata, paso de las marcas, llevo el móvil más simple del mercado”. El texto del que voy a hablar está recogido en un libro que ha escrito la profesora del taller de escritura del que participo hace años, “Leer, escribir, acciones de revuelta”, de Laura Swartz.
La vida y ya | Ya no sé quién vive en el primero - El Salto - Edición General
Coincidimos en la cena. Cuando llegamos quedaban pocos sitios en la mesa corrida que habían preparado en el Ateneu Popular de Carolines de Alicante para recibir a personas que veníamos desde distintos lugares del Estado. Compartimos el hueco que quedaba en una esquina. En estos espacios donde se juntan personas que forman parte de distintos movimientos sociales siempre resulta fácil comenzar a hablar. Ella sabía mucho sobre los impactos del turismo en ese territorio.
La vida y ya | Contra qué enfadarse - El Salto - Edición General
Por la ventana que da a la calle entran ruidos. Son ruidos de barrio periférico. Coches. Voces de personas. Algún pájaro si te esfuerzas en escuchar. Cierra las puertas del mueble poniendo un papel pequeño en medio de las dos maderas. Antes lo ha doblado tres veces. A saber cuánto tiempo lleva haciendo eso. Le parece que desde siempre. Que siempre tuvo que poner un papel para que las puertas de ese armario de la cocina permanecieran cerradas.
La vida y ya | La semana que comenzó con el 25N - El Salto - Edición General
Lunes El acto era sencillo. Varios círculos de sillas vacías mirándose unas a otras en la entrada del instituto. El réquiem de Mozart vistiéndolo todo. Nombres de mujeres asesinadas escritos a mano en papeles. Hay alumnas que los llevan colgados con un imperdible. También hay testimonios de mujeres escritos en folios que están colocados sobre las sillas vacías. El silencio araña la piel. Varias alumnas tienen los ojos llenos de lágrimas. Varias profesoras también. Nadie habla. Es un acto solemne.
La vida y ya | Huipil - El Salto - Edición General
La escuché hablar en unas jornadas. Tono pausado. Contundente. Llevaba puesto un huipil. No le pregunté. No sé si lo tejió ella o fueron otras mujeres. Se llama Milvian Aspuac y forma parte del Movimiento Nacional de Tejedoras Mayas en Guatemala. Han escrito un libro que se titula Nuestros tejidos son los libros que la colonia no pudo quemar. No hay lugar para las dudas sobre lo que te vas a encontrar al leerlo.
La vida y ya | Esas ganas de hacer cosas - El Salto - Edición General
No es la primera vez. Ni, desde luego, será la última. Me refiero a ver a gente autoorganizándose para ayudar cuando pasa algo que se lleva por delante vidas, tanto humanas como de otros seres vivos. Sí, me refiero a la dana, pero no solo a la dana.
La vida y ya | Cárcel de mujeres de Ventas - El Salto - Edición General
Mari vive en una casa diminuta en la que, hace años, cuando solo había un baño para toda la corrala, cabían seis personas. Está en una zona de la ciudad que antes era de otra manera. Le pregunto por cómo era el barrio cuando era pequeña. Me cuenta que había una cárcel. Una cárcel de mujeres. Le pregunto que dónde estaba. “Justo en frente, cuando sales, pues ahí, aunque la puerta de entrada estaba por otra calle. La tiraron hace ya muchos años y construyeron casas.
La vida y ya | Pan palestino - El Salto - Edición General
La primera vez que sentí la textura de la harina era pequeña. No fue para cocinar. La utilizábamos para recrear una nevada en el belén que montábamos cada navidad en la entrada de nuestra casa. Cuando ya estaban todas las figuras colocadas mi madre traía el bote de harina y nos dejaba meter la mano sin restricciones.
La vida y ya | Poner nombre - El Salto - Edición General
Este curso, en una de las asignaturas, hemos decidido salir a hacer la clase una vez a la semana a un entorno natural cercano. Cada alumna y alumno ha buscado su “sitio del bosque” y, como primera actividad en esos días, solo hay que pararse a mirar los cambios que observan de una semana a la siguiente. Cada cual pone su mirada. Algunas se fijan en cosas pequeñas. Otros en si hay más o menos humedad cuando se sientan. Hay quien lo que anota en su diario tiene que ver con los sonidos que se escuchan.
La vida y ya | Puñados de caramelos - El Salto - Edición General
Lo conocí cuando estaba en el instituto. Vinieron dos mujeres, jóvenes, y nos propusieron participar en un programa. Recuerdo la reunión. El aula en la que se hizo. La luz que había (escasa). Dónde estaba sentada mi mejor amiga de entonces. Dónde estaba yo. Le habían puesto como título “Un joven, un anciano”. Aunque todas las que estábamos en la clase en la que convocaron la reunión éramos chicas. Teníamos catorce y quince años. La propuesta del proyecto era sencilla.
Un bolso gris - El Salto - Edición General
Lety manda fotos y varios mensajes breves. En uno de ellos dice: “frontera Ciudad Juárez y Nuevo México....una de las zonas por donde no hay muro, aún…”. Y, en otro: “aquí el desierto, algunas pertenencias de personas que fueron capturadas por la Border Patrol…”. En la foto sale un bolso gris perla, con un asa fina, como para usarlo cuando sales de casa para algo que no es atravesar una frontera.
La vida y ya | Vuestro dolor nos moviliza - El Salto - Edición General
We can't find the internet Attempting to reconnect Something went wrong! Hang in there while we get back on track No hay mucho tiempo antes de tener que marcharse a la concentración que está convocada esa misma mañana frente al Ministerio de Asuntos Exteriores. No voy a hablar de los y las que se quedan durmiendo en casa cuando hay huelga de estudiantes. Voy a hablar de las otras. Y de los otros. De las que se movilizan. De las que piensan que hacer algo es importante.
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