En casi toda familia latina hay una figura inconfundible: esa persona que siempre se entera de todo. Quién se casó, quién se divorció, quién cambió de trabajo o qué pasó en el barrio la noche anterior. Y, por supuesto, nunca duda en compartir esa información. En casi toda América Latina se le conoce como el chismoso o la chismosa. Ahora, el chisme, una palabra tan familiar para millones de hispanohablantes llega, inesperadamente, a la Alcaldía de Nueva York.