Son papás de Kailani, a quien crían con una coordinación y un respeto que muchas parejas unidas envidiarían. Son exes, son amigos, se recomiendan terapeutas, se pasan libros, se desean genuinamente lo mejor. Y son, ahora, coprotagonistas de Hasta el fin del mundo, la película que llevan más de diez años esperando estrenar y que, como todo lo grande en la vida, llegó exactamente cuando tenía que llegar.