Pasado el día de Reyes, tal vez el mejor regalo que le podemos ofrecer a nuestros hijos sea escucharles. Los niños también merecen ser escuchados. Su curiosidad, creatividad y capacidad de asombro los impulsan a explorar, aprender y expresar sus ideas, tanto sobre la vida cotidiana como sobre los asuntos de Dios. Reconocer y fomentar su participación activa es fundamental para su desarrollo integral y espiritual.