Esta semana quedó demostrado que la estrategia de ICE de operativos “silenciosos” y “bajo el radar” era momentánea porque la violencia de los agentes enmascarados cobró otra víctima, esta vez un padre de familia, Lorenzo Salgado Araujo, con 35 años trabajando incansablemente en Estados Unidos, 3 hijos ciudadanos, un negocio propio y quien, según su familia, estaba a punto de obtener un permiso de trabajo.