Llegan momentos en los que lo único que queremos es escapar. Cambiar de aires, de paisaje, encontrar silencio o, por qué no, descubrir nuevos sonidos. A veces basta con salir a caminar mientras suena nuestra música favorita o ese podcast que dejamos a la mitad; otras, el refugio aparece en el deporte o en un rincón de la naturaleza donde, por fin, podemos escuchar nuestros propios pensamientos.