Por Alejandro A. Tagliavini Mi madre estaba de turista por Vietnam. Le envié un email: “Si ves algún prisionero yanqui, intenta liberarlo”. “Desde este McDonald’s solo veo mi Coca Cola delante” me contestó. La broma me dejó pensando. Las guerras no sirven para nada. Son ineficaces, destructivas y, por supuesto, mortales, lo dice la ciencia no es una opinión mía.