El Dr. Paul Schulz lo ha visto incontables veces: pacientes que llegan a su clínica con señales de demencia que aparecieron por primera vez o empeoraron después de una estadía en el hospital. “Una mujer me dijo que su esposo no había vuelto a ser el mismo desde su reemplazo de cadera”, recuerda Schulz, profesor de Neurología en la Facultad de Medicina McGovern de UTHealth en Houston. “Antes estaba bien, pero ahora sufría pérdida de memoria y no podía concentrarse”.