Las heladerías artesanales de Bruselas viven hoy una auténtica transformación. Si hace unos años la elección se limitaba a los sabores clásicos, hoy los maestros heladeros experimentan con hierbas aromáticas, especias o frutas exóticas haciendo uso de recetas tradicionales, propuestas veganas o incluso sin lactosa. Pero lo más interesante es que en Bruselas el helado ha dejado de ser un placer de verano y se ha convertido en una auténtica experiencia gastronómica.