Se quejan los muñecos buenos, los de toda la vida, que desde hace algunos años vienen las pantallas a quitarles el trabajo. Que, claro, los juguetes nuevos no son juguetes de verdad, son juguetes alienantes que hacen el mundo peor, que rompen la concordia de una sociedad que antes, si no era perfecta, lo parecía. Siempre uno nuevo vendrá que bueno te hará, dice el refrán.