En las últimas décadas se han conseguido numerosos avances en materia de igualdad de género, pero las desigualdades siguen permaneciendo, siendo las mujeres las que más perciben dichas discriminaciones. Generalmente se trata de discriminaciones de tipo estructural presentes en sociedades capitalistas y patriarcales, desigualdades que persisten con mayor intensidad en aquellas que habitan en los medios rurales.