Las lluvias intensas que afectan al litoral Mediterráneo han vuelto a poner sobre la mesa una realidad que muchos conocen demasiado bien: avisar a tiempo puede salvar vidas, pero no reemplaza infraestructuras que funcionen realmente. Esta vez, la alerta llegó con antelación. Se suspendieron clases, se cortaron calles, se interrumpieron turnos de trabajo, se movieron coches a zonas altas y se actualizaron las zonas inundables para proteger a los vecinos.