3 Butacas de 5 El alzhéimer es una enfermedad cruel (todos lo sabemos) y, si se desarrolla con lentitud, puede ser una auténtica tortura, quizá incluso más para las personas de alrededor que para el propio paciente que la sufre en primera persona. “Yo no moriré de amor” se centra en el desgaste de una familia a lo largo de los años, cuando la matriarca de la casa es diagnosticada con dicha enfermedad.