Antes de que el gobernador Glenn Youngkin ganara las elecciones del 2021, la mayoría pensaba que Virginia seguiría siendo un bastión demócrata, pero tras la victoria de Youngkin, los líderes del partido se dieron cuenta de que este estado sureño era morado. Ahora, con los 140 escaños de la Legislatura de Virginia en juego, ambos partidos invirtieron una enorme cantidad de dinero y esfuerzo para ganar tantos escaños como sea posible, sobre todo en el Senado estatal y en las zonas suburbanas.