La imputación de la directora general de la Guardia Civil, Mercedes González, y del DAO, Manuel Llamas, no es un hecho aislado ni una simple derivada judicial. Es la consecuencia directa de una manera de ejercer el poder en la que las instituciones dejan de ser neutrales para convertirse en piezas al servicio del Gobierno y del poder político. Y esa forma de gobernar tiene un responsable claro: Pedro Sánchez. Aquí no hay margen para la ambigüedad.