Predicador, vagabundo, juglar de finales del siglo XX, místico, fabulador sin malicia, humano: Facundo Cabral era un tipo raro. No por exótico sino porque su vida no estaba orientada al confort que la mayoría de los seres humanos busca. Tan simple como eso. Conoció el éxito gracias a canciones como "Vuele bajo" y "No soy de aquí ni soy de allá", y los tiempos de andar con lo puesto. La vida lo hizo andar, durante décadas, y la muerte, que ese día andaba buscando a otro, se lo llevó por error.