Hoy en día, estar conectado a la red es prácticamente tan vital como tener agua corriente en casa. El navegador que elegimos se ha vuelto nuestra herramienta multiusos: es nuestra oficina, el aula donde aprendemos cosas nuevas y, a veces, el primer lugar donde consultamos dudas médicas (aunque nuestro doctor prefiera que no lo hagamos). En este ecosistema, elegir el software adecuado es fundamental para que nuestra experiencia digital no se convierta en una pesadilla de vulnerabilidades.