Cuando llega el calor y sacamos las sandalias del armario, los pies dejan de estar escondidos y pasan a ser parte clave de cualquier look. De repente, ese esmalte improvisado de invierno ya no vale y apetece lucir una pedicura que realmente estilice el pie, lo alargue visualmente y lo haga ver más cuidado y elegante. Con unos cuantos trucos profesionales y escogiendo bien los colores, es posible transformar por completo el aspecto de los pies, incluso si llegan a la primavera algo abandonados.