Tiempo, memoria e historia convierten a Magallanes, en manos de Lav Diaz, en un filme singular, como no podía ser de otra forma. El director filipino, una de las figuras fundamentales del llamado slow cinema, ha construido durante más de dos décadas una filmografía única, hecha de duraciones maratonianas, planos contemplativos y una profunda reflexión sobre los traumas políticos y culturales de su patria.