Los actos de Sony están teniendo consecuencias. Mejor dicho, “el acto”, referido al anuncio del fin del formato físico en PlayStation, que entrará en vigor en 2028. Se suceden toda clase de protestas que, lejos de aminorar, van a más. Para disgusto de la compañía, que contaba con que la polémica se disolviese como si tal cosa. No está siendo así, y ahora afrontan el resultado. Sus acciones han caído como reacción a posibles demandas y coincidiendo con una maniobra sospechosa del CEO.