La visita del Papa León XIV a España será, probablemente, recordada por muchos a través de las imágenes de las multitudes, de las celebraciones litúrgicas, de los encuentros institucionales o del simbolismo de la inauguración de la torre de Jesucristo en la Basílica de la Sagrada Familia. Algunos destacarán el hecho de que esta pase a ser la iglesia más alta del mundo, en una época acostumbrada a medirlo todo en números, récords y estadísticas.