En la Segunda Guerra Mundial, seis soldados podían transportar a mano las piezas de un puente Bailey y levantar un paso para tanques en cuestión de horas. Ocho décadas después, el verdadero desafío ya no es construir el puente: es conseguir que sobreviva el tiempo suficiente para entrar en servicio. Los cruces de río son una pesadilla. Cruzar un río siempre ha sido una de las operaciones más delicadas para cualquier ejército.