MIGUEL MOLLEDA El 29 de septiembre de 2022, la guardia costera de Suecia difundía unas inquietantes imágenes de aguas burbujeantes y espumosas brotando sobre la superficie del Mar Báltico. Eran efervescencias de una enorme fuga de gas bajo las frías corrientes nórdicas, emergiendo a la superficie marina. Los gasoductos rusos Nord Stream que suministraban gas barato a Europa acababan de ser dinamitados e inutilizados.