El partido entre Marruecos y Francia invita casi de forma automática a una lectura histórica. La antigua colonia frente a la antigua potencia colonial. El Sur contra el Norte. La revancha simbólica de un país y su gente, Marruecos, que ya no acepta ser observado y tratado desde la vieja jerarquía. Pero esa lectura, poderosa y contextual, ya no trasciende de la misma forma.