El 30 de agosto de 1988, el Roure de la Senyora, árbol gigante que domina el horizonte de los campos verdes y cultivados del Lluçanès, se catalogó como árbol monumental. Casi 40 años después y, a falta de un último informe oficial, podría certificarse su muerte. Su presencia y su verdor han sido siempre un símbolo popular y folclórico de Sant Boi de Lluçanès, un pueblo situado al noroeste de esta comarca catalana, rodeado de montañas y en medio de bosques y campos de cultivo.