Chile tiene hoy la tasa de fecundidad más baja de su historia: 1,16 hijos por mujer, lejos de los 2,1 que estabilizan una población. La palabra “crisis” puede ser engañosa, porque no se trata de una emergencia de corto plazo, sino de una transformación estructural. Pero antes de discutir sus consecuencias conviene entender bien sus causas, porque el diagnóstico habitual está incompleto.