Estimados lectores, ustedes sabrán perdonar la anécdota autorreferencial con la que iniciaré esta columna. Es domingo por la tarde, son las cinco y cuarto e intento entrar al museo provincial de Fotografía Palacio Dionisi para deleitarme con la muestra "Nino Migliori: 100 años de imágenes". Y cuando cruzo la puerta, la persona que se encarga de la atención al público me frena para decirme que están cerrando.