Los estudios que vigilan el uso de la lengua gallega y su normalización, aún no culminada tras casi cinco décadas de democracia, han disparado últimamente la preocupación por su futuro. Niños y jóvenes, habitantes nativos del mundo digital, lo utilizan cada vez menos, sobre todo en las áreas urbanas. Pero ha sido precisamente en una ciudad, la segunda mayor de Galicia, donde ha surgido un fenómeno adolescente que desafía esta tendencia.