El debate sobre el futuro de Venezuela sigue atrapado en dos visiones extremas que, aunque opuestas, cometen el mismo error: mirar el presente con los ojos del pasado. De un lado están quienes ven algunos restaurantes llenos, playas llenas, toldos de 500 dólares en Margarita, Yates en Los Juanes, movimiento en las calles, productos importados en el mercado y el flujo de mercado puntual y concluyen que ya Venezuela se arregló, que ya estamos en pleno renacimiento económico.