Pablo Amate Viernes, 13 de febrero 2026, 00:32 C uando era pequeño, y no había colegio por las tardes, la 'tata' nos subía andando a la Alhambra. Nuestro destino era la fuente del ... Tomate, junto al monumento de Ángel Ganivet, o la plaza del Aljibe. Allí era norma pedir un vaso (grande y de grueso cristal), con el sonido previo de la cadena que bajaba un cubo de madera al depósito. Era cristalina, fría y buenísima. Pero si molestabas pidiendo un segundo vaso, te mandaban 'a freír espárragos'.